Uso muy poco las redes sociales. Por un lado, porque sin darme cuenta se me pasa muy rápido el tiempo al entrar a mirar «una cosita» y, por otro, debido a que cada vez más se están convirtiendo en un nido de negatividad y polarización. Sin embargo, son mi único medio de hacerme conocer y contactar con el público lector. Y aunque trate de curar mi algoritmo, sin falta terminan apareciendo polémicas en mi feed, claro, todas relacionadas con el ámbito literario.

Entre esas polémicas me he encontrado una que, al parecer, se originó en Tik Tok (que no uso, por diversos motivos), pero que se esparció como reguero de pólvora en otras redes, incluso llegó a You Tube, que no sé si considerar una red social precisamente.

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Y depende de a qué nos referimos con leer.

Se trata de la polémica de cómo leer un libro. Los comentarios que dieron la chispa del incendio son de los más diversos, desde los critican a la gente adulta que solo lee libros Young Adult (o sea, sería adolescentes en la confusa nomenclatura editorial anglosajona), o los que dicen que solo leen libros, si contienen spicy; o los que no les gusta el narrador en tercera persona o las descripciones detalladas de personajes porque no pueden identificarse dentro de la obra; o que no leen libros si no pueden empatizar con sus protagonistas, ya que sus experiencias le son muy ajenas; o que se saltean los prólogos, las descripciones, los diálogos, etc.

Y claro, del otro lado están los críticos que se indignan contra aquellos que no se leen los libros de cabo a rabo, o que desprecian a los clásicos, o que menosprecian el trabajo de los escritores. Lo hacen de una manera tan agresiva, que a veces da la impresión de que están criticando realmente es a ciertos colectivos que asocian por estereotipo con esos hábitos, no el hábito en sí.

En fin, yo al menos prefiero, al criticar o analiza, centrarme en las acciones, y no en las personas.

Hay varias formas de leer

En primer lugar, hay que sacar una cuestión de por medio, y para eso voy a apelar a mi lado docente y a mis conocimientos de teoría literaria. Hay varios tipos de lectura, tienen diferentes objetivos y funciones, así que se las tiene que juzgar de manera diferente.

Por un lado está la lectura académica, la del aprendizaje. Esa que tiene como objetivo el estudio, la reflexión, el desarrollo de habilidades y la adquisición de conocimiento. Este es el tipo de lectura que se hace más en el ámbito educativo y profesional. Y, para mí, es el único tipo de lectura al que se le puede llamar obligatorio.

También es el más exigente. Te pide concentración, uso de la memoria, de la comprensión analítica. No se puede hacer de manera superficial, porque se supone que deberías sacar un conocimiento de allí, así que uno no se puede perder las perspectivas y matices que abarca el texto. Es un tipo de lectura más rígido que tiene sus reglas.

Las dos formas de lectura según Rossenblat: informativa y estética
Mis clases de teoría literaria sirven para algo

Y en el otro extremo está la lectura del placer, del disfrute. Aquella que te hace volar la imaginación, la que te emociona, la que te engancha con sus personajes y sus tramas. No te exige que te aprendas el vocabulario, ni que veas los simbolismos detrás, ni que conozcas el contexto histórico. Te puede ayudar, si haces el ejercicio, pero no es obligatorio porque estás con ese libro de una manera más incondicional.

También es un tipo de lectura más flexible. Puedes dejar y retomar el libro, puedes leerlo en paralelo con otros, puede ser compartido con una comunidad, o tu secreto placer culposo. Y es el tipo de lectura que se puede abandonar fácilmente, porque si no hay disfrute detrás, no tiene sentido continuar.

Obviamente, también esto es un espectro. Es difícil hacer un tipo de lectura sin otra. Nos costará bastante sacar información de un libro cuyo tema no nos guste. Será aún más complicado que disfrutemos una obra si no le ponemos cierto grado de concentración y análisis. Pero antes que nada, deberíamos saber qué pretendemos ante la lectura, para adoptar una postura acorde.

Aquí es donde pongo en balanza el tema de la polémica: ¿por qué lee la gente? ¿Lo hace realmente porque lo disfruta? ¿Porque quiere aprender acerca de la técnica o de la cultura de fondo? ¿Porque quiere hacer una valoración crítica? ¿O porque hay una necesidad de hacer alarde de la lectura? ¿Porque hay que postear un reel acerca del último libro de moda para permanecer vigente en el algoritmo?

Como mencioné anteriormente, entiendo que muchos no quieran leer libros desde ciertos puntos de vista, o sobre ciertos temas, o por géneros, épocas… todo es válido. Lo que no entiendo muy bien es a la gente que saltea, especialmente aquella que saltea grandes partes del texto o que hace lectura en zigzag (un método que para mí solo es válido si se hace exploración en busca de un dato muy específico) para terminar el libro. Porque no está haciendo ningún tipo de lectura en particular, no está leyendo realmente.

¿Por qué fingimos que leemos si no nos gusta leer?
Para la lectura también se necesita humildad y honestidad

¿Se puede leer mal?

Por supuesto que sí. La mala lectura existe, y no se trata de evitar los clásicos, o de leer libros muy sencillos. La mala lectura es aquella de la que no se puede sacar nada, ni aprendizaje, ni disfrute. Bueno, tampoco es que quede nada, queda un número en la lista de leídos del año. Un poco deshonesto ese número, pero cada quien con su forma de alimentar los algoritmos.

Creo que hay que tener en claro algo con respecto a la lectura: es totalmente válido que a alguien no le guste leer. La literatura no es el único medio de expresión artística. Hay medios corporales, visuales, auditivos… tal vez el gusto de esa persona vaya más por el baile, la música o el cine. Borges decía que la lectura debería darte felicidad y no se puede obligar a nadie a ser feliz en una actividad que no complace.

La lectura es una forma de felicidad según Borges
Muchos dirán que no era buen escritor, pero sí que era buen lector

Eso sí, esto no quita que deberíamos leer como parte de nuestra construcción personal, como acto de disciplina, desarrollo del pensamiento crítico y del aprendizaje. Uno puede enterarse de muchas cosas viendo videos y documentales, pero en algún punto tendrá que llegar a la fuente para enterarse de todos los detalles. Como profesional tendrá que actualizarse, entender los últimos adelantos, y eso solo podrá hacerlo a través de lectura documental.

El ocio, en cambio, es el momento del disfrute. En ese punto nadie está obligado a acumular pilas de libros, o a leer todos los best seller o los clásicos, o los del género de fantasía. Para mí hay dos posturas muy negativas en este ámbito: la de aquellos que exigen la lectura de cierto canon para considerarse lectores verdaderos. Y también la de los acumuladores superficiales, que tiran títulos sin darle tiempo. Para mí lo más peligroso de este grupo es que lo hacen para «generar contenido» y este consiste en criticar basándose en opiniones ajenas y en la lectura de pasada de ojos que le echó al libro objeto de su evaluación.

Allí creo que está el punto álgido de la toxicidad: criticar por criticar, por estar en la corriente, por aparecer en el algoritmo. Y para colmo, criticar lo que no se llegó a entender porque se leyó de pasada, salteando, o porque directamente no gusta el género y no puede conectar con sus ideas y convenciones.

Por otra parte, también veo un enorme hueco educativo en personas de todas las edades, porque no es que se note esto solo en los jóvenes. Convengamos que este es un problema aparte, y siempre hubo gente que eligió interpretar mal las obras por prejuicio, o porque se le pasa por alto que existen las metáforas y las ironías. Ese es otro tema extenso y queda para otro día.

En fin, espero que hayan pasado un lindo día del libro. También les deseo una excelente experiencia de lectura, sea académica, de disfrute, las dos al mismo tiempo, para salir de la zona de confort, para reconfortarse, para disfrutar, para descubrir…

Seamos honestos, leamos de cualquier forma, pero leamos en serio. No seamos criticones ni pesados.
Principalmente no seamos pesados

Espero que esto no haya terminado siendo un plagueo. Creo que al principio tenía planificado algo más didáctico y analítico, pero se me fue de las manos. Más adelante les contaré acerca de mis últimas lecturas. Hasta pronto y buenas noches.

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