Originalmente esta entrada iba a darle la bienvenida al 2025, pero pasaron cosas. Tiempo… pasó mucho tiempo, para ser más específica. Me he tomado un año sabático sin permiso, no solo de mi presencia en internet, sino también de mi oficio de escritora en general (ojalá hubiera podido de mi rol como profesora también…).
De todas formas, el 2025 no fue un año perdido para mi lado artístico. Nada se pierde en ese aspecto. Me ha servido para aprender, para organizar y, principalmente, para replantearme cómo abordar mi labor creativa, profesional… en fin, mi vida entera.

¿Vale la pena continuar?
La edad no viene sola. Estoy notando un descenso importante en mis niveles de energía y concentración. Lo que antes me funcionaba ya no hace efecto. Así que tengo que empezar a ver nuevos métodos.
Eso sí, hice un cambio fundamental en mi vida laboral, que tuvo efectos secundarios en el ámbito económico. Eso se veía venir, no tengo de otra por el momento. Como consecuencia, encontré más tiempo, sin embargo, no fue suficiente, porque la energía ya no está.
Por otra parte hay un pequeño gran inconveniente que me estuvo afectando en el estado de ánimo y tiene que ver con la disrupción de la IA. Si ya era bastante difícil para mí hacerme visible entre tanta competencia, este nuevo acontecimiento vino a poner un obstáculo todavía más grande (y es evidente que no soy la única). Por esto me estuve planteando ¿vale la pena seguir insistiendo en esto? ¿Qué es todo este esfuerzo sino una pequeña gota salada que se pierde en el océano?
Por mucho tiempo simplemente dejé de escribir y me volqué por completo al trabajo. Después de todo, ahí me pagan, y sin darme cuenta ya me absorbe todo el tiempo y la energía que tengo por el momento. Y así me dejé llevar.
Con esto no quiero decir con esto que mi labor docente sea un simple “empleo de dinero” (ya habría estudiado con más rentabilidad y menos alma). A mí realmente me gusta enseñar, o sea, no “enseñar”, porque quizá no sea el término más exacto. Porque no les enseño nada a los chicos (hay veces que apenas logro que me escuchen). Lo que hago en realidad es compartir mi pasión por las letras, por el arte, por esa expresión cultural única que se da a través de la literatura.
Y por contradictorio que parezca, ahí en el aula me di cuenta de que no podía dejar la escritura de lado. Tampoco servía de nada compartir esa pasión literaria si no me dejaba arrastrar por ella.

Hago esto porque la literatura da vida
Y es una vida que no se puede reemplazar. Podría dejar de escribir por que estoy cansada. O bien podría escribir solo para mí y tenerlo todo guardado en la computadora. Pero así, al entrar en aula me sentiría como una hipócrita porque no puedo compartir mi pasión por la literatura y la cultura humana si al salir me digo a mí misma que no vale la pena seguir luchando por ella.
Ahora no es el único momento histórico en el que se presenta este conflicto. Estuvo desde su origen. Cada vez que hubo represión o censura por motivos políticos, religiosos, sociales, económicos… Es un ciclo de nunca acabar. Ahora tiene una nueva forma, pero es el fenómeno de siempre. El arte, más allá de los artistas, tiene que luchar por su supervivencia. El arte como expresión profunda de lo humano, tiene que combatir las amenazas que siempre buscan reducirlo a mero entretenimiento o decoración.
Y si yo me incluyo en ese grupo, de artistas, de escritores, de gente que ama la cultura y las humanidades, no puedo verme ajena a esta lucha.

Los grandes desafíos para el futuro
Leer Fahrenheit 451 con mis estudiantes y escucharlos hablar de este este libro ha sido una gran vuelta de tuerca para mí. Ya había leído esta obra en dos o tres ocasiones anteriores, y de hecho, en una de aquellas había compartido con un club de lectura. Pero hay algo en el intercambio con los adolescentes que hace ver otras perspectivas totalmente nuevas. Ese mismo efecto rara vez se consigue si el grupo está compuesto solo por adultos. Puede que sea la novedad, la ingenuidad, el cuestionamiento, el desafío, cualidades propias de esa edad. Hay quizá muchos otros motivos, pero es lo que vivo en mi experiencia.
Así como al final del libro se abre un nuevo camino lleno de desafíos e incertidumbres, ese es el futuro que nos espera a la humanidad, lo que me espera a mí de manera individual. Por el momento, solo me dedicaré a seguir escribiendo y compartiendo.
Tengo que ponerme metas realistas para ser más constante y no decaer. Al mismo tiempo, debo buscar más herramientas para no estancarme. Por eso, estoy retomando contacto con mi comunidad de escritores. Creo que eso también es fundamental para mantenerse como escritora y también para avivar el espíritu del arte.

Tomar todo con calma
Por el momento seguiré volviendo a este que es mi sitio en el mundo virtual una vez al mes, el último viernes. Así tendré tiempo para trabajar en algo bueno y sin mucha presión, manteniendo la constancia. Ese el objetivo principal del año.
Y para que no sea algo muy aislado, también trataré de revivir mi Instagram/Facebook, quizá publique allí una o dos veces por semana. Las redes sociales no son mi fuerte, de hecho son más una distracción que un incentivo, pero entiendo que son herramientas fundamentales para los tiempos que corren. No tengo nada en contra de Tik Tok, pero la verdad no me atrae abrir cuenta allí, es demasiada saturación para mí. Youtube es más tentador, pero por las experiencias que me llegan, es extremadamente difícil mantener un canal. Así que, me conformaré con medios más reducidos.
Además, tengo algunos proyectos pendientes. Quiero publicar al menos una obra corta este año. Y si todo va bien, quizá pueda haber otra más. También quiero hacer algo grande para octubre, pero todo dependerá de mis niveles de energía y de la interacción que logre este año.
Por último, voy a hacer un cambio importante en mi medio de publicación. No sé si optaré por lo tradicional (en mi país es casi imposible), pero sí que centraré mis ventas en un solo lugar, aunque sea más difícil llegar. Me di cuenta de que los medios más “populares” tampoco me sirven y hay más posibilidades de que me traigan problemas a larga. Así que, si el resultado va a ser igual, prefiero evitarme líos.
Entonces, con esto cierro por hoy. Próximamente estaré hablando de mi tormento actual y del proyecto que ha salido de eso. Hasta la próxima, y buenas noches.