Termina la jornada. El sol ya se ocultó y las luces artificiales se apagan de a poco. Llega la hora en que debería tirar todo el ruido de la mente para descansar y ahí, justo en la oscuridad y el silencio viene una idea, pequeña e insignificante al principio, pero se alimenta del pensamiento y en pocos segundos una se queda con los ojos abiertos sin poder conciliar el sueño.
Bueno, a lo mejor no les pasa a todos, ni a muchos, pero sí que hay al menos unas cuantas personas con el ciclo circadiano arruinado por la rutina laboral y personal, y principalmente, por querer ganar tiempo para dedicarse a un oficio creativo o artístico. Y a veces, ni siquiera es porque falten horas diurnas para esas labores, sino que la noche es mucho más acogedora para esas tareas.
Las razones pueden ser diversas. Puede ser aquella idea romántica de la noche con su luna de plata, su lluvia de estrellas, sus musas y sus demonios. También puede que sea un motivo más simple, ya que el silencio y la oscuridad alimentan la imaginación, que a esas horas ya está libre de todo el trabajo habitual. Por último, nos queda la razón científica: algunos cerebros tienden a trabajar mejor por las noches.
Yo tengo un poco de los tres. Por un lado mis labores diarias no me dejan otro tiempo para ponerme creativa. Y aun cuando tengo tiempo libre bajo la luz solar, pareciera que cualquier incidente me distrae: surgen las emergencias, los inconvenientes, las conversaciones repentinas. Además, algo tengo que hacer durante las noches de insomnio, no me sirve de nada apretar los párpados fingiendo que me estoy quedando dormida mientras en mi mente están burbujeando las ideas.
¿Y qué ideas pueden ser esas? Pues, soy escritora, me dedico principalmente a escribir en los géneros de la ciencia ficción, la fantasía y el terror. La noche es un marco muy adecuado para escribir sobre estos temas.
Los astros nocturnos invocan los viajes espaciales, tanto en transbordadores como en los lomos de dragones místicos. Además, ese profundo silencio sirve de alimento para aquellos «que pasaría si…», disparadores frecuentes de las historias de ciencia ficción y fantasía.
Y por dónde comenzar (y terminar) con el terror: la oscuridad es su nido, su hábitat natural. Ahí podemos encontrar a los demonios y fantasmas, a los asesinos y dementes, a las fobias y a las culpas. Con el demonio de la parálisis del sueño ya es más que suficiente, de hecho.
Por otra parte, no todo es tan sereno y romántico a la noche. Está muy lejos de serlo. El cerebro humano necesita algo que se llama dormir para cumplir sus funciones correctamente. No es solo descansar, sino dormir. Hasta ahora los científicos no encuentran una explicación precisa para este fenómeno que ocurre en todos los seres vivos con sistemas nerviosos complejos..
Simplemente, llega cierto punto del día en que la máquina cerebral necesita ponerse en modo suspendido. Porque no se apaga del todo, está ahí, trabajando en segundo plano con los pulmones, el corazón y todo el millón de neuronas que se reparan en ese momento.
Por eso negarle el sueño al cuerpo trae sus consecuencias negativas, bien conocidas, a corto y largo plazo. No solo llega la fatiga, esa sensación de estar aplastada todo el día siguiente, acompañada de los dolores de ojos y de cabeza. Se ha comprobado que el insomnio está relacionado con la obesidad, los problemas cardíacos e incluso con la depresión.
Además, el cerebro se desgasta más rápido a medida que disminuyen las horas de sueño. Y eso, por supuesto, puede afectar a la creatividad. Las neuronas agotadas no pueden fabricar ideas geniales, ni mucho menos llevarlas a cabo. Al final, de todas las cosas que podría sacrificar en este mundo, el sueño precisamente…
¿Y qué hacemos entonces para desarrollar la creatividad durante el horario nocturno sin sacrificar la salud? Pues en esta incógnita estoy trabajando desde hace bastante tiempo. En especial porque mi insomnio no solo es natural, es decir, mi horario de energía es a la noche, sino también porque no me queda otro tiempo en el día para encerrarme con mis personajes y mis historias.
Y la verdad, este blog se trata un poco de eso, y un poco de otros temas. Es un intento por compartir mis experiencias como creativa nocturna y también un espacio para volcar las ideas que, por falta de horas en el día, quizá ya no puede terminar de aplicar o desarrollar.
También aquí pretendo empeñar mi esfuerzo personal por mantener una rutina de escritura, que no se deshaga ni se desaliente con el tiempo. Esto último ya me ha pasado tantas veces, cuando otras prioridades se imponen a mis impulsos creativos y también tengo que cederles las noches al trabajo y otros compromisos. Hay que sumarle a todo que la procrastinación se vuelve pesada y la carne es débil.
Por último, también aquí quiero poner no solo mi trabajo, sino también mi curiosidad y mi capacidad de indagación, para construir una especie de fuente informativa acerca de las mejores maneras de desarrollar la creatividad, yendo principalmente al trabajo nocturno y a las ideas que me son más afines, o sea, el mundo literario de la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Todo, claro está, teniendo en cuenta al descanso y la salud.
Realmente estoy entusiasmada con este proyecto y espero encontrar una comunidad en esta monstruosa autopista de ideas que es internet para compartir ideas y locuras, pero también críticas constructivas y consejos para mejorar.
Por el momento, voy a estar buscando un ritmo para mantener mis actualizaciones de manera constante, una vez por semana para comenzar, y ya veré que me depara el futuro.
Así que a partir de la próxima semana estaré apareciendo por aquí los viernes con ideas locas que surgen de noche, las aventuras de los cerebros mientras estamos durmiendo, los viajes a la oscuridad más profunda de la madrugada, los diversos métodos para alimentar a la imaginación y otros divagues que ya se me van a ocurrir después de la medianoche.
Ahora creo que es momento de despedirme de la comunidad y de las musas. Ya nos encontraremos en una próxima ocasión. Si quieren acompañarme, pueden suscribirse o guardar mis pines en su tablero. Hasta pronto y buenas noches.