Después de estrellarme contra el 2022 y destrozar mi cronograma de proyectos, pensé en iniciar el 2023 con la mente fresca, las metas claras, las expectativas realista… y llegó marzo. De hecho, estamos a mitad de mes y el tiempo nuevamente me está llevando por delante.

Creo que estoy entre las personas a las que el 2020 y el 2021 les dio la oportunidad de disponer del tiempo. Obviamente tuve muchas dificultades durante esos años, pero podía manejarlas porque el tiempo dependía casi exclusivamente de mí. Una vez que volví de nuevo al anterior ritmo de trabajo todo se desmoronó. Me percaté de que las horas que se me van más en traslado y preparativos para actividades, en lugar de las actividades en sí.
También me di cuenta de lo poco que dormía antes de la pandemia. Durante el encierro pude mejorar mi rendimiento físico y mental porque podía dormir entre siete a ocho horas diarias. Ahora esas horas de sueño se superponen no solo con las horas de traslado, trabajo y otras actividades cotidianas, sino que mucho peor, “roban” tiempo de mi labor creativa.
En estos días, cuando empecé a programar mi jornada diaria para evitar el mismo problema que tuve en el 2022, me di cuenta de que me faltan horas para cubrir todas mis necesidades. Me preguntaba cómo le hice hasta el 2019. Y luego recuerdo: no dormía.
Ahora no estoy tan dispuesta a sacrificar mi salud física y mental para llegar a todas partes, así que debo rever mis prioridades y posibilidades.
¿De dónde voy a sacar tiempo?
En primer lugar, debo solucionar mi problema cronotípico. Mi energía, como ya saben, se manifiesta después del atardecer. Lamentablemente eso va en contra de mi vida laboral y en general es imposible que me mantenga despierta después de la diez si quiero levantarme a las cinco con mi cerebro en su lugar. Así que la creatividad nocturna ya no irá más hacia lo profundo de la noche, sino hacia el inicio. Que no está mal, solo que es un margen muy estrecho.
Más adelante hablaré mejor del tema de los cronotipos, pero ya investigué los suficiente como para saber que no hay una solución muy definitiva para mi jet lag social, así que tendré que vivir (o sobrevivir) de esa manera hasta que haya algo mejor. Probablemente nunca seré una alondra, por lo menos trataré de vivir como una.

Por otra parte, esto también me plantea que debo aceptar una realidad un tanto fastidiosa para mí: desacelerar mi ritmo y posponer muchas metas. Todo lo que haga en el plano creativo se desarrollará con inevitable lentitud. Es muy posible que no pueda participar de nuevo en el NANOWRIMO. Mis cuentos, novelas y otras obras creativas tardarán mucho más en salir al público. Solo podré publicar en el blog como máximo una vez al mes. Voy a ponerle más pilas al Instagram que es un formato más breve, aunque las publicaciones serán también bastante distanciadas en el tiempo. En fin, tendré que ser realista con mis metas creativas porque el tiempo para ellas se ha reducido bastante.
Eso no significa que vaya a renunciar, sino que alargaré la distancia de la carrera y reduciré la velocidad para no reventarme. Todas las metas siguen allí, solo que más lejos. Me exigirá no solo un ejercicio de constancia, sino de permanente reflexión y adaptación.
Sigo viendo también nuevas estrategias y herramientas para ganar tiempo, ampliar mi alcance. Hay muchos descubrimientos nuevos que estoy probando y quiero aplicar en algún momento. También hay nuevas ideas rondando por allí, por suerte, esas nunca paran de llegar. Aunque no tenga mucho tiempo para adularla, la musa siempre está allí esperándome. No me ha dado la espalda, ni me guarda rencor.
Nuevo año, nuevo enfoque
Entonces, qué habrá por aquí para el resto del año. Pues, estaré pasando, como ya mencioné, una vez al mes. Me voy a centrar más en el aspecto de la creatividad, reflexionar sobre ella y su situación actual (hay mucha polémica en el ambiente, así que hay bastante para hablar), además, de toda la ciencia de fondo. Por supuesto, volveré con algunos ejercicios creativos, pero prefiero dejar la mayor parte para el Instagram, ya que adaptaré la longitud a ese formato para aumentar la frecuencia. La parte onírica también se mudará esos lares, pero de vez en cuando podrá aparecer por aquí de nuevo.
También estoy viendo la posibilidad de aumentar mi alcance a través de otras plataformas. Que no les extrañe ver algunos de mis trabajos en Medium o Tumblr, solo soy yo haciendo pruebas. Depende de cómo impacte voy a expandir hacia esos medios o contraer de vuelta a mis cuentas originales.

Más seguro es la posibilidad de publicar mi primera novela este año. Sea como sea, cueste lo que cueste. Esa meta sí que está fija y con la mira bien puesta en cumplirla. Aunque sea el 31 de diciembre de 2023, este año sale novela. ¿Cuál, cómo, en dónde? Lo bueno es que tengo muchísimas opciones y ya las he estudiado bien. Cuando llegue el momento, preparo la bala y disparo.
Bueno, eso es todo por ahora. Espero que no se hayan aburrido con estos dramas, seguro tendrán los propios de que ocuparse. Si por lo menos les sirvió de ayuda para conectarse con sus propias experiencias y replantearse también algunos temas, estaré muy contenta de ayudar y participar también. Nos leemos el mes que viene por aquí o muy pronto en el Instagram. Hasta pronto y buenas noches.