El ser humano, por instinto básico, siempre le ha temido a la muerte. Pero no solo al hecho de morir físicamente, sino también al concepto más abstracto: dejar de existir. Es un tema agobiante, si nos ponemos a pensar bien en eso. Cavilando un poco más, surgen preguntas y de ellas, otros miedos asociados: ¿realmente desaparecemos después de morir? ¿Qué ocurre si no? ¿nos quedamos atrapados en medio de un mundo material y otro inmaterial? ¿y todos los que ya murieron siguen ahí?

Ejercicios creativos acerca de fantasmas
Buenas preguntas para alimentar el insomnio

Pero estamos aquí por otra pregunta fundamental: ¿Qué sería del género del terror sin una buena historia de fantasmas? Sin importar qué tanto la ciencia pueda decirnos acerca del tema o qué tan escépticos seamos, siempre hay espacio para los espeluznantes fantasmas. Desde la Antigüedad venimos contando sus historias en las culturas de todos los rincones del mundo. Y nunca seremos tan modernos para descartarlos… creo.

Antes de comenzar, primero hagamos delimitaciones conceptuales. Cuando hablamos de fantasmas debemos evitar confundirlos con otros entes espirituales, es decir, con otras inteligencias inmateriales, como los demonios, genios, duendes, guías y demás. Nos referimos casi exclusivamente a las almas o espíritus de seres humanos que alguna vez cohabitaron con otras personas en el mundo de los vivos.

Más allá de eso, sus propiedades pueden ser un poco vagas según las culturas. Por un lado, sabemos que en ciertos lugares todos los fantasmas son, de alguna manera, agresivos. Son almas que no deberían estar de este lado, ya tuvieron que haber partido, y si permanecen en este mundo es por alguna turbia razón. Entonces se dedican a atormentar a los vivos porque esa es su naturaleza.

En otros casos tenemos a los fantasmas penantes. Estos fueron arrancados del mundo de manera dolorosa y prematura, por lo tanto, no pueden admitir su propia muerte. Permanecen atados a este mundo sin aceptar su destino y vagan mostrando su dolor. Ante los vivos, se muestran indiferentes, no existe nada para ellos más allá de sus propias angustias.

Pero también tenemos a fantasmas benignos o protectores. Son los más escasos, si los buscamos entre las anécdotas, pero de que los hay, los hay. Por lo general, vienen a advertir de peligros, a proteger a personas amadas, o incluso a saludar. Están ligados a las personas a quienes se aparecen, pero también están aquellos que solo quieren ayudar porque no quieren que otros sufran su mismo destino.

Reubicación de muebles
¿Estamos en el punto de vista del inquilino o del fantasma?

Ahora pasemos a la apariencia externa. La más típica es aquella forma humana con cierto rango de transparencia. La mayoría de las historias nos lo presentan de esta manera. Aunque el grado de visibilidad puede ser bastante variado. Hay algunos que se se ven tan nítidos que llegan a confundir a las personas. Son muy típicos de las historias de carretera en las que un conductor cree haber atropellado a un transeúnte, y baja de su vehículo solo para encontrarse con la nada.

Un poco más complicadas para los ojos son las sombras, o formas vagamente humanas como para ser reconocidas a simple vista. Muchas veces el color se conecta con las intenciones o la naturaleza del fantasma. Aquellos que son inofensivos suelen mostrar colores claros, mientras que los dañinos tienden a ser oscuros.

Aunque son más raros los casos, y mucho más escalofriantes, existen historias de fantasmas con formas animalescas. Suelen tener connotaciones negativas porque representan al lado más primitivo de los humanos. Así tenemos historias de fantasmas con forma de cerdos, osos, leones o perros. A veces se logra identificar a quien fue en vida porque se asocian de alguna manera con algún símbolo que los representa. Pero la mayoría de las ocasiones son desconocidos y hasta nos hace preguntarnos si realmente son fantasmas humanos con formas de animales o en verdad pueden existir espíritus de animales muertos.

Este caso bastante particular se presenta cuando se ven espíritus de animales de compañía. El fantasma de un cazador con sus perros o el jinete con su caballo. ¿Son esos los fantasmas de los animales o representan proyecciones y extensiones del difunto? Un asunto muy complicado, en serio.

Y podemos incluir también a formas geométricas. Son contados los casos de objetos fantasmagóricos que aparecieron de la nada. Pero los más comunes son las orbes, o pequeñas esferas flotantes que suelen brillar en las fotografías o filmaciones. El caso más famoso es el de un cilindro flotante que se apareció en la (embrujadísima) Torre de Londres.

Clases de fantasmas
Por suerte se identifican fácilmente.


Otra cuestión con la apariencia, en especial de aquellos a los que se ve con mayor detalle, son los atributos y los accesorios. Hay anécdotas muy conocidas de fantasmas decapitados o sin cabeza. Algunos vagan así, sin tejado allá arriba, y otros la portan entre los brazos. Una visión aterradora como la de Ana Bolena en la Torre de Londres (otra vez).

En cuanto a los accesorios, en muchas leyendas tenemos a fantasmas «uniformados», por así decirlo, con túnicas blancas o ropas raídas. Los japoneses tienden a retratarlos con el cabello desgreñado, sea quien sea. Pero en occidente hay una tendencia a mostrarlos con la última ropa que vistieron o con aquella que más los caracterizó en vida. Las velas y cadenas son otros elementos que suelen estar asociados a las apariciones.

Pero la vista no es el único sentido con el que se puede percibir a un fantasma. De hecho, los fantasmas rara vez se dejan ver. Algunos prefieren hablar, emitir gritos, llanto y, los más terribles, gruñidos. En muchas ocasiones no son visibles, sino que se manifiestan de esta manera, con susurros que uno no sabe de dónde provienen o gemidos en lugares oscuros. Los arañazos también son sonidos asociados a los fantasmas más agresivos, aunque se les suele atribuir más a los demonios.

El olfato es otro sentido que no se escapa de las manifestaciones fantasmagóricas. Habitualmente el olor más asociado con la presencia de estos entes es el que se encuentra también en la muerte: hedor a putrefacción. Son pocos los casos en los que se presentan los fantasmas benignos con sus perfumes de flores u otros aromas exóticos. Mientras más descarriado y agresivo sea el espíritu, más apestoso.

Por último, tenemos el tacto (afortunadamente no tenemos nada en la sección del gusto), porque muchos fantasmas también pueden tocar. En todas las historias podemos encontrar la misma sensación: frío. La mayoría de las veces ni siquiera es necesario que se acerquen. Una de las manifestaciones más típicas que podemos encontrar en investigación paranormal es la caída inexplicable de la temperatura en lugares supuestamente infestados por espíritus. Y aquellos que tuvieron el infortunio de ser tocados por estas entidades saben el verdadero significado y origen de la palabra escalofrío.

Las personas más desafortunadas pueden contarnos acerca de contactos mucho más sólidos: arañazos, golpes, jalones, etc. Esto ya va a otro nivel de agresividad y tiene más relación con otro fenómeno, atribuido tanto a fantasmas agresivos como a los demonios: poltergeist.

Exigencias de un fantasma
Muchos problemas se solucionan hablando nomás.


Al parecer algunos fantasmas son lo bastante fuertes como para movilizar objetos y personas. Pueden volverse realmente destructivos al enviar su mensaje de que no te quieren ver en su propiedad. Por lo general cuando se presenta este fenómeno es hora de rajar del lugar poseído. Pobre de la persona que se enfrenta a la persecución de un espíritu que está atado a ella. No es muy común, pero se han visto casos de este tipo.

Por cierto, ellos no suelen interactuar con la misma frecuencia con todos los vivos. Lo más habitual es que su presencia pase desapercibida la mayor parte del tiempo y que solo bajo ciertas circunstancias sean vistos u oídos. Hay personas que son más sensibles que otras y los detectan con mayor facilidad. A estas personas se las considera médiums, o intermediarios. Se supone que son así por naturaleza y la mayoría no quiere ejercer por obvias razones. Pero hay quienes lo toman como misión en la vida y tratan de hacer algo con esa sensibilidad especial. También sabemos que muchos de los que se hacen llamar médiums no son más que charlatanes.

Otro punto muy común en el contacto con los vivos es la sensibilidad de los niños y animales. Se dice que tal vez porque tienen el alma más pura, los niños son capaces de ver a los espíritus mientras que los adultos no. De aquí tenemos numerosas historias de párvulos hablando de temas extraños, cositas que no deberían saber, o mencionando a personas que nadie ha visto en el lugar. Los famosos «amigos imaginarios».

Los animales también tienen esta sensibilidad, en especial ante los fantasmas penantes o los agresivos. La señal más común de una presencia sobrenatural suele ser el nerviosismo repentino y sin causa aparente de una mascota. Hay zonas en las casas o edificios que los animales prefieren evitar. Y en el lugar de aquellas personas que presencian eso, les haría mucho caso. Así que si tu perro le ladra a la pared o tu gato se eriza frente a la puerta del sótano, es mejor que tengas el agua bendita a mano. De hecho, algunas personas que pasaron por ciertas experiencias desagradables, prefieren dormir en compañía de sus mascotas como medio de seguridad o protección.

Señales de una presencia
Lo ideal es rajar de la casa antes de verlo.


Por último (que me estoy extiendo mucho, pero es que me apasiona todo esto), hay que mencionar la asociación con los lugares u objetos. ¿Por qué aparece un fantasma en un lugar determinado? El caso más común es el del lugar de la muerte. La mayoría de los fantasmas están atados a este mundo porque tuvieron una muerte repentina y violenta, por lo que es lógico que se encuentren amarrados al último lugar en donde estuvieron vivos, muchas veces recreando la circunstancia exacta de sus muertes.

El segundo lugar preferido de los fantasmas es un espacio cotidiano de su propia vida, sea este su propio hogar o lugar de trabajo. Estos fantasmas se la pasan haciendo actividades que realizaban en vida, como si no se hubieran dado cuenta de su propia muerte.

Y no nos puede falta el lugar de sepultura, especialmente si es inadecuado. Muchas apariciones fantasmales se presentan porque no se cumplieron los rituales adecuados de sepultura. El alma no descansa porque no fue honrada debidamente. Si la tumba no está marcada, el fantasma se presenta e insiste en ser exhumado para que se cumplan los ritos necesarios. Aunque es menos frecuente, porque se supone que estos muertos sí fueron bien sepultados, también se puede ver fantasmas en cementerios. Quizá porque el lugar en cuestión está muy deteriorado o abandonado, y esa sea una señal de deshonra. Por eso hay tantas historias que al final revelan que la maldición viene de haber construido encima de una tumba o cementerio.

Pero no solo los lugares pueden amarrar a los fantasmas, sino también los objetos. Por lo general estos objetos que portan el fantasma a donde van fueron muy apreciados por el difunto: armas, obras de arte, juguetes y, cómo no, tesoros. Los tesoros suelen ser de doble filo. Hay fantasmas que se apegan y no dejan descansar a quien los posea, y hay otros que desean deshacerse de ellos y buscan que alguien los desentierre para poder partir.

Todavía quedan muchos más aspectos que analizar sobre los fantasmas. Quizá amplíe en una futura entrada, especialmente para enfocarme en las variantes culturales específicas que no pude abarcar ahora.

Niños y fantasmas
Porque niños y fantasmas forman un coctel explosivo.

¿Y ustedes qué me cuentan? ¿Creen o no en los fantasmas? Personalmente estoy en un no sé, pero quizá. Por lo general soy muy escéptica, pero no por eso deja de interesarme.

Ya queda cada vez menos para el gran final de octubre terrorífico. No pude cumplir con todo lo planificado (porque en el colegio la cantidad de trabajo también fue terrorífica), pero sin falta habrá una gran sorpresa el 31. Nos vemos dentro de poco aquí y en mi Instagram, en donde hago actualizaciones más frecuentes sobre películas libros y otras historias de terror.

Espero que puedan dormir bien (jeje). Hasta pronto y buenas noches.

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