Las parasomnias, al igual que los sueños, son intrigantes y sorprendentes. El cerebro tiene actividades muy asombrosas cuando se sale de su rutina durante las horas del sueño y esto puede provocarnos terror o aumentar el peligro. Cuando se trata del sonambulismo, una espera historias divertidas, pero se encuentra con algunas muy siniestras.

Cuando la mente duerme y el cuerpo no
O sea, lo contrario de la parálisis del sueño

Además de la parálisis del sueño, también he sido sonámbula y me ha dado por hablar dormida en muchas ocasiones. La verdad, he pasado por varias parasomnias durante mi vida, y esto me atrajo mi interés al mundo onírico y la inspiración nocturna.

Si bien provoqué grandes sustos en su tiempo, nunca llegué a ser un caso extremo. En primer lugar porque mi etapa sonámbula fue breve y dentro de lo habitual. Lo más común es que este fenómeno se presente en niños y adolescentes, y yo estaba en ese rango durante mi periodo de más actividad.

No recuerdo absolutamente nada de estos episodios, lo cual es normal. La información acerca de mis andanzas me la proporcionó mi familia a su debido tiempo, o sea, en horas del desayuno. Lo más habitual era que yo me sentara en mi cama y me quedara mirando a la pared con los ojos muy abiertos, para luego volver a mi posición inicial. En pocas ocasiones llegué a caminar, para abrir o cerrar el armario, encender el televisor, o rodear la cama antes de acostarme de nuevo. Dos fueron los grandes sustos que provoqué en esta fase: el primero, al aproximarme a la puerta que daba al balcón; y el segundo, al quedarme parada junto a la cama de mi madre a altas horas de la madrugada. Como se habrán dado cuenta, no la dejaba descansar con tranquilidad.

Pero es más fácil pronunciar sonámbulo que somnílocuo

Sonambulismo: más allá de caminar dormido

Sin embargo, mi caso es un chiste comparado con otros. El peligro más común es que el sonámbulo sea lo suficientemente hábil como para realizar tareas más complejas como desbloquear puertas, manipular utensilios y herramientas, o incluso operar máquinas. Esto suele ocurrir cuando la etapa del sonambulismo se presenta en la edad adulta, lo cual suele estar muy relacionado trastornos neurológicos más severos o también con el consumo de sustancias que pueden alterar el funcionamiento cerebral.

Tenemos, por ejemplo, a la señora Leslie Cusak que acostumbraba a comer e incluso cocinar dormida. Al principio podría ser solo una aventura jocosa, pero en realidad ella se exponía a un gran peligro por manipular gas y fuego en esas condiciones. Además, muchas veces no utilizaba comestibles para elaborar sus platillos.

Por otra parte, están los casos de crímenes cometidos durante episodios de sonambulismo. El más antiguo y famoso es el de Robert Ledru, un policía francés que, en el año 1877, investigó un caso de homicidio solo para percatarse de que todas las evidencias apuntaban hacia él. Luego de varios experimentos, lograron determinar que era capaza de vagar y disparar su arma estando dormido. Si bien solicitó ser tratado con el rigor de la ley, por ser un peligro para la sociedad, no fue encarcelado, sino aislado para prevenir sucesos similares en el futuro.

Incluso si no se realizan acciones complejas durante el sonambulismo, solo el hecho de salir a deambular puede representar un gran peligro para el que se encuentra en medio de uno de estos episodios. Los accidentes más frecuentes ocurren a las personas que viven en planta alta de una casa o en los pisos superiores de los departamento. Pero también ha habido casos de congelamiento por salir a caminar durante una nevada.

Sonambulismo peligroso
Algunos abogados ya lo tomaron en cuenta.

Somniloquía: revelando secretos mientras duermes

La somniloquía, mejor conocida como el fenómenos de hablar mientras se duerme, es más inofensiva, e incluso llega a ser hilarante. Yo pasé por esta parasomnia por mucho más tiempo que el sonambulismo, de hecho, creo que de vez en cuando todavía susurro. Pero mi etapa más activa fue durante mi adolescencia y los inicios de mi edad adulta, solapándose un poco con mis terrores nocturnos. Mi madre, como siempre, solía pasarme informes de todos mis discursos oníricos, aunque la mayoría de ellos eran ininteligibles. Para mi vergüenza, esto solía pasarme también durante campamentos escolares, cuando tenía que compartir habitación con compañeras de clase o incluso con desconocidas. Por fortuna, mi dicción no permitía que revelara nada muy comprometedor.

Y creo que este es el más común de los peligros con la somniloquía. No es tan arriesgado como arrancar el coche en sueños, pero si uno pronuncia bien las palabras, podría revelar secretos o preocupaciones que están atormentando la mente justo en la circunstancia o ante la persona incorrecta.

Las consecuencias más negativas que pueden resultar de la somniloquía son las sociales y afectivas. Para una pareja, por ejemplo, puede llegar a ser tan molestoso como los ronquidos. Ni hablar si hay celos de por medio, cualquier nombre pronunciado derivaría en malentendidos y disputas. En el otro extremo, los niños suelen generar preocupación cuando hablan durante sus pesadillas. Y a los adolescentes les puede provocar ansiedad o insomnio por temor a soltar algún secreto vergonzoso.

Por otra parte, siempre me he preguntado si los espías, militares y policías de incógnito tuvieron algún problema con esto. No encontré información sobre estos casos, pero supongo que, si llegaron a ocurrir, no habrá quedado registro por obvias razones.

Las causas de la somniloquía
Más de uno habrá echado maldiciones sobre personas estresantes.

Al final, ¿por qué ocurre todo esto? La neurología está buscando y encontrando las explicaciones de a poco. Por ahora sabemos que el cerebro, que debería bloquear las funciones motoras durante el sueño, pierde el control de estas funciones y comienzan a ocurrir de manera automática. Y esto es más frecuente en niños y adolescentes porque sus cerebros están en etapa de formación, entonces sus funciones habituales no suelen ser muy estables. Por eso también, cuando ocurre en los adultos ya se intuye una causa patológica o una alteración inducida por drogas, se espera que el cerebro cumpla con todas sus funciones correctamente, y si no es así, debe ser porque algo está fuera de lugar.

Todavía no se ha descubierto una forma de eliminarlas del todo, pero siempre se puede prevenir con rutinas saludables y ayuda médica.

¿Sabían que también los animales pueden pasar por estas situaciones? A lo largo de mi vida he tenido perros y gatos que mueven las patas y el hocico cuando están dormidos, hasta llegan a ladrar o maullar mientras están planchados en el suelo o en sus camitas. Y quizá esta sea una de las más grandes evidencias de que también los animales pueden soñar.

En fin, este es un tema que puede causar situaciones asombrosas o peligrosas. Hay todavía muchas anécdotas que compartir. Igual que otros fenómenos asociados al onirismo, las parasomnias en general son una buena fuente para escribir relatos.

Ahora sí me retiro, esperando tener un sueño tranquilo y sin charlas involuntarias. Hasta pronto y buenas noches.

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