Cuando se trata de ser creativos hay ciertos entornos que favorecen más la expansión de las ideas locas por su propia naturaleza. La fantasía, aplicada a cualquier forma artística o de entretenimiento, es un caldo de cultivo para la creatividad porque en muchos casos se trata precisamente de generar una realidad nueva separada de la nuestra o conectada por hilos muy sutiles.

3 Prompts y algunos ejercicios creativos sobre fantasía.

Comencemos desde los antecedentes. En la mitología griega Fantaso era uno de los oniros o deidades del sueño. Se encargaba de manejar los elementos inanimados y así también de nublar lo racional, de borrar las líneas entre lo real y lo ficticio. No es raro que después su nombre se asocie con las historias en donde los imposible es un elemento común.

Aunque en el imaginario común la fantasía se asocie casi exclusivamente con las hadas y los elfos ambientados en un entorno medieval, dejarla en ese encuadre sería darle una limitación injusta. La fantasía es simplemente lo que rompe con el mundo ordinario a través de elementos mágicos y partiendo de esa premisa podemos hacer lo que se nos da la gana.

Pintor de aves
Y al crear, hay que hacerse a la idea de que en algún momento la criatura desarrollará su propia voluntad.

La fantasía ha sido desde siempre uno de mis géneros favoritos. De hecho, ahora forma parte de mi mundo como creadora (dentro de mi triada de géneros narrativos). Lo que me fascina de este género es que no hay más límites que aquellos designados por el autor.

En este ambiente cada cerebro es un laberinto de ideas disparatadas. Cada mente es una diosa que puede crear universos desde cero o que puede doblar la realidad a su antojo. El lector puede recorrer estos mundos guiado de la mano o incluso se le invita a construir y completar las historias.

También es un género el cual se tiene la ventaja de servir como marco de fondo a otros. Tal vez tengamos un detective con superpoderes, o un romance entre criaturas mitológicas, o un mundo de monstruos innombrables. Además, nos encontramos ante la oportunidad de desarrollar grandes obras épicas o pequeños relatos pintorescos.

El único elemento que no debe faltar es la magia. Es su materia prima y su principio activo. El término en sí tiene sus complicaciones a la hora de definirlo, pero creo que todos podemos reconocerlo cuando lo estamos viendo o leyendo, porque tiende más a lo intuitivo que a lo conceptual.

Y por supuesto, también tenemos que prever las consecuencias de la magia.

Y si nos ponemos a analizar, la magia abarca un amplio abanico de ideas. Se nos cruza con conceptos como el ilusionismo, los rituales arcaicos, los fenómenos paranormales y otros más que entran dentro del territorio de lo inexplicable. También se le puede dar tantos matices diferentes que al final nos deja con obras que se sitúan en los extremos opuestos del espectro.

Hay quienes prefieren que la magia esté bien clara, como una ciencia más en un mundo alternativo. Otros la prefieren más misteriosa e inexplicable. Para algunos aparece como consecuencia de una cadena de acciones, y en muchos casos es algo absurdo que forma parte de la realidad, no se entiende, pero se acepta.

Por eso la fantasía es útil para tratar todo tipo de temas. Muchas veces se tiende al prejuicio de calificarla como materia infantil e incluso grandes obras de fantasía son resignadas a otro género para no mezclarse con la chusma. Me van a decir que la historia de un tipo que vomita conejitos no pertenece a la fantasía (sí, ya escuché la excusa: «no es fantasía, solo tiene elementos fantásticos»).

Si la magia tiene un origen mitológico, no muy lejos del plano de las religiones, supersticiones y las raíces culturales en general, ¿por qué relegarla a puro entretenimiento o distracción? Es la excusa perfecta para doblar el mundo a nuestro criterio y enviar un mensaje cifrado debajo de una tonelada de simbolismo.

Cántaro mágico
¿Será que se puede analizar la situación política del mundo a través de animales que hablan?

Bueno, la culpa de estos prejuicios ante la fantasía no es culpa exclusiva del público o de la crítica. Muchos escritores se han dejado llevar por las tendencias y ya sabemos lo que provoca este tipo de movimientos: calcos de obras que se parecen una a la otra con menor o mayor grado de calidad.

No puedo negar que me gusta el universo de Tolkien (aunque su prosa me desespera) y que también me entretengo con varias obras de fondo medieval-europeo. Sin embargo, la saturación de estos ambientes suele hacer que pierda el interés en obras recientes. Y -oh, tragedia- la carga de mi tedio va especialmente contra los dragones. Esas maravillosas criaturas que no tienen la culpa de ser tan sobre explotadas.

Monstruo vs Dragón
Incluso podría ser un virus mágico, qué sé yo.

Hay muchos otros clichés y lugares comunes que me exasperan (tos el elegido y la profecía ataque de tos), pero al menos sabemos que, con toda la información a mano que ahora podemos encontrar, tenemos suficiente para darle la vuelta al calcetín y crear algo original. Explorando por ahí me encontré con varias obras que exploran mitologías poco mencionadas o incluso se atreven a crear desde cero desprendiéndose de todo lo típico. Esas son las que más me entusiasman, por ahora. Incluso si técnicamente no alcanzan una calidad elevada.

Y aunque las estadísticas sugieren que hay un mercado sobre cargado de libros de fantasía (solo un poco, no se preocupen), yo me animo, y también aliento a los escritores de mi entorno, a seguir escribiendo fantasía. No tanto como una forma de evasión de la realidad, sino como una forma de explorarla y verla de otra manera.

La fantasía va más allá de pensar en absurdos e imposibles, se requiere de una gran habilidad de alegorización para mostrar fenómenos que son difíciles de explicar con lo que tenemos a mano. ¿Cómo explicar la humillación sino a través de una conversión monstruosa en la sabandija más despreciable del mundo? ¿Cómo mostrar el temor de enfrentarse a la propia corrupción sino con un retrato oculto que envejece en lugar de la persona de carne y hueso? ¿Cómo zambullirse en la inmensidad de los conocimientos perdidos a lo largo de la historia sin un libro de arena? ¿Cómo generar un universo de símbolos y alegorías sin un mundo oculto en la madriguera de un conejo?

Ya vemos que la fantasía puede ser mucho más que mostrar la lucha entre el bien y el mal, o el viaje de un héroe que busca su superación. Todo depende de qué tan abiertos estemos a ver más allá de la superficie y por sobre todo, para nosotros los escritores, de viajar a terrenos inexplorados en mundos que todavía no existen.

La conspiración de las flores
Solo hay que tener cuidado de que Fantaso no cruce a nuestro mundo.

Sobra decir que esta exploración del universo de la fantasía literaria apenas comienza. Ya encontraré ocasión de hablar de los subgéneros, características, lugares comunes, arquetipos y clichés. Y claro, también estaré refiriendo mis obras favoritas en las experiencias de lectura. Me gustaría saber también acerca de la relación de ustedes con el género de fantasía, cuáles son sus sub-géneros, obras y autores favoritos.

Por hoy llego a mi conclusión, según lo que mis musas nocturnas me permiten. Hasta pronto y buenas noches.

2 comentarios sobre “3 Prompts y algunos ejercicios creativos sobre fantasía

  1. Muy bueno, la verdad es que muy interesante el escribir fantasía y en ocasiones opino que aveces va más allá de la magia y los dragones, como dices, los únicos límites son los límites del autor. 😀

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