Las creencias son afirmaciones sobre ciertos temas que están en la mente de las personas y se expanden fácilmente porque parecen lógicas o que tienen sentido, aunque las evidencias no son claras. La creatividad no se salva de esto. Hay muchas creencias extendidas sobre ella y pocas evidencias que las respalden. Hoy analizaré algunas de ellas, las que más suelo escuchar en conversaciones o que veo en internet con frecuencia; así también voy a separar lo falso de lo verdadero.

Cerebro lógico y cerebro creativo
El hemisferio derecho del cerebro se encarga de los procesos creativos y el izquierdo de los procesos lógicos y analíticos.
Esta es una interpretación un poco distorsionada de la distribución de funciones del cerebro. Los neurocientíficos han descubierto en los últimos años que, si bien hay ciertos sectores del cerebro que cumplen funciones específicas, la delimitación no es muy tajante.
Además, según el principio de la neuroplasticidad se ha comprobado que en muchos casos el cerebro reorganiza sus funciones de acuerdo con lo que le haga falta. Esto se pudo comprobar en personas con lesiones cerebrales que lograron recuperar funciones que se creían perdidas.
Ahora, qué se puede mover de lugar y qué no, es un misterio. Eso sí, es muy seguro que la creatividad no está exclusivamente ubicada en el hemisferio derecho. Se encuentra dispersa en varias zonas y todavía es objeto de estudio.

La creatividad de los genios
Hay personas que «nacen» con más creatividad que otras.
Esta afirmación suele estar asociadas con ciertos sentimientos de inferioridad con respecto a un persona creativa y también con la noción que la creatividad solo se aplica al ámbito artístico. En primer lugar: la creatividad sí es una capacidad innata, pero la tenemos todas las personas. Y en segundo término, cada uno la desarrolla según su entorno, su educación y su esfuerzo propio.
Mucha gente piensa que no tienen creatividad porque no pueden pensar en una idea genial y novedosa para hacer una publicidad, un guion, un dibujo, etc. Pero piensan claramente cómo solucionar un problema cuando se les presenta, eso también es creatividad.
Ahora bien, no hay que negar que existen personas que son muy rutinarias y están acostumbradas que les digan qué hacer antes de proponer sus soluciones por sí mismas. En este caso pienso que la falta de creatividad se da más bien por la atrofia de la capacidad, no porque haya nacido sin ella.
Si no tenemos los estímulos, ni la educación, ni las herramientas necesarias para desarrollar nuestra creatividad, entonces la desperdiciaremos. Si no nos esforzamos por utilizarla, por aplicarla en nuestra vida cotidiana, entonces iremos perdiendo la creatividad de a poco.

La inspiración
Uno no puede ser creativo cuando no está inspirado.
Entonces hay que entrenar a esa inspiración. Creo que esta afirmación está asociada especialmente a los artistas porque hay una burbuja de leyendas muy grandes alrededor del arte.
La inspiración es un elemento muy importante y realmente hay veces que uno no tiene ganas de nada, hasta parece que todo lo que se hace en ese momento está mal. Por eso es muy importante conocerse a uno mismo y a su propio proceso creativo.
Es importante preguntar no solo qué es la inspiración para cada uno de nosotros, sino también qué nos inspira, en qué momento se nos prende el foquito, cuáles son las actividades que hacemos justo en el momento en que llegan las grandes ideas. En fin, identificar qué rituales debemos hacer para invocar a nuestras musas. En mi caso, ya saben que mi musa llega con más frecuencia a la noche, pero no porque esté más oscuro, sino porque hay silencio y no hay distracciones, por lo tanto, ya sé qué debo hacer para propiciar mis momentos creativos.
Además, hay que tener en cuanta que en cualquier labor la inspiración o las ideas nuevas no lo son todo. La dedicación, el esfuerzo y, por sobre todo, la ejecución o aplicación de esas ideas en una forma concreta es lo que destacará nuestro trabajo.

La creatividad en el desorden
Las personas creativas son más desordenadas.
Esta idea creo que nace de la imagen del científico loco y el artista desbocado tan presente en todos lados. Por eso, hay que tener en cuenta que toda leyenda viene de algo real, pero también se le agregan muchos elementos de ficción.
No porque una persona sea pulcra, ordenada y meticulosa puede dejar de ser creativa. Tampoco todos los que tengan la casa patas para arriba son astros de la creatividad. Todos podemos desarrollar nuestras habilidades creativas con un poco de esto y lo otro.
La creatividad se puede nutrir del desorden porque nos ayuda a ver las cosas de manera diferente. Se debe romper el pensamiento lineal, cambiar de lugar algunos elementos, salpicarlos de otros colores. Sin embargo, al ejecutar las ideas se requiere organización para analizar cuáles son las opciones más viales, con qué recursos contamos, cuánto tiempo disponemos, etc.
Después de todo, las buenas ideas no sirven de mucho sino podemos transformarlas en realidades concretas.

La escuela mata la creatividad de los niños
La educación actual se concentra tanto en la memorización de contenidos que atrofia las habilidades creativas de los chicos.
Esta es una afirmación que está sonando en muchas esquinas durante las últimas décadas. Hay tantos partidarios como detractores, pero pocos se ponen a analizar el problema de fondo: se necesita más ciencia y consciencia para respaldar la educación escolar.
Las familias y la sociedad en general la mayor parte del tiempo se preocupan por la cantidad de conocimientos que deben acumular los niños que se olvidan de la calidad. Buscan chivos expiatorios fuera de la escuela en la tecnología, los juegos y los medios de comunicación. No se paran a preguntarse por qué un niño preferiría agarrar un videojuego antes que descubrir las maravillas que ofrece el mundo. Y todo porque «la pereza de esta generación» es una respuesta muy fácil (y no es coincidencia).
La escuela en sí no es la que daña la creatividad en los niños y adolescentes; la sociedad que moldea el sistema educativo tiene mayor responsabilidad en ese problema. Y allí no solo deben responder por su parte los gobiernos, directores y maestros, también influyen las familias y todas las entidades que conforman el complejo cultural de una nación.
No quisiera extenderme mucho en esto (realmente tengo mucho que decir y me iré por las ramas), así que solo voy a agregar que no debemos dejar la tarea del estudio exclusivamente a los niños. Los adultos tenemos que estudiar e investigar más acerca de la educación, del cerebro y del aprendizaje. Así sabremos cómo colaborar desde nuestra posición para que la creatividad se desarrolle en todas partes.

Más adelante hablaré de otras afirmaciones o creencias que circulan acerca de la creatividad. También me gustaría leer qué opinan sobre esto: ¿alguna vez escucharon estas afirmaciones? ¿Qué otras creencias conocen que quisieran confirmar o refutar?
Por ahora me despido y nos encontraremos la próxima semana. Hasta pronto y buenas noches.